Hoi An es en sí mismo un lugar suficientemente atractivo,
pero además desde allí se puede visitar My Son, un complejo de
templos hindúes en ruinas que fue construido entre los siglos IV y XII. Además
del paso de los años, su estado actual se debe, en gran parte, a los bombardeos
norteamericanos durante la Guerra de Vietnam.
El área donde se encuentran los templos -al menos la
que está abierta al público- no es muy grande, y se puede recorrer en aproximadamente
una hora. Las edificaciones que aún siguen en pie tampoco son muchas (eran más
de 70), pero aún se puede tener una idea de cómo lucía este santuario en
antaño.
Los detalles de los tallados y el paisaje que se
genera entre los templos y las montañas del entorno, son algunos de los mayores
encantos de este paseo.


Que bonito. Me están entrando muchas ganas de ir por oriente. Y menos mal que no me enteré por este medio que tenías un hijo...
ResponderEliminarhahaha! que manera de reírme con tu comentario! que bueno que te estés entusiasmando con venir. ahi nos avisas ;)
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