La fauna de Tailandia bien merece un
capítulo aparte. Para comenzar, hay serpientes de todos
los tamaños, colores y venenos. ¡Son alrededor de 200 especies! Lo bueno es que
uno se siente bien tranquilo cuando te cuentan que hasta desde los árboles de
un parque en medio de la ciudad podría descolgarse una serpiente. Por suerte sólo tuvimos la oportunidad de
verlas y tocarlas -más específicamente colgarlas al cuello- en una granja de
serpientes que visitamos en Bangkok.
Lo más impresionante, además de ver a las
serpientes más venenosas a sólo unos pocos metros de distancia, fue ver la
cicatriz en el brazo del anfitrión del show que había sido prácticamente
destruido por una de ellas.
Un punto a destacar aquí es que la visita a esta
granja fue lo primero que hicimos en nuestro primer día en Tailandia, luego de
eso cada ruido sospechoso que escuchamos bajo los bungalows o entre los arbustos durante el mes que pasamos
viajando por el país, se transformó automáticamente en una serpiente (real o
imaginaria).
La experiencia con los elefantes
cerca de Chiang Mai fue muy emocionante. Cuando me preguntan por Tailandia es
uno de los primeros recuerdos que se me vienen a la mente. Fue un "Momento
Kodak", sin lugar a dudas, claro que como mencioné en un post anterior, también tuvo su lado
negativo, o más bien triste.
En el sur el encuentro con la fauna
adquirió un tono más simpático en Wat Suwannakuha o "Monkey Cave
Temple" donde los dueños de casa son los monos que te reciben a la entrada
del Templo-Cueva de los Monos, como le dicen a este lugar. Bien escurridizos y
tímidos cuando se trataba de posar para las fotos pero con bastante
personalidad cuando se trataba de recibir las bananas que compramos para
darles.
De hecho, al parecer están tan
acostumbrados a estar cerca de la gente que son bien atrevidos y se tiran a
quitarte cualquier cosa de comer, beber o simplemente algo que les llame la
atención. No hay que olvidar que ellos son
los que mandan en esa área, algo que dejaron bien claro al destruir dos focos
de la van en la que andábamos.
Los monos de Monkey Bay también
tenían harta personalidad y saltaban desde los árboles hasta la lancha, o
incluso se tiraban al agua para agarrar las bananas que les daban los guías
turísticos. Fue entretenido ver a estos monos playeros nadando, tenían harto
estilo. Ojo que dicen que es mejor no acercarse tanto porque se pueden pasar de
listos y terminar atacándote.
Hablando de ataques, dicen que los
más fieros de todos no tienen intenciones de hacerte daño. Los tigres del Tiger Temple, ubicado en la provincia de Kanchanaburi, han sido criados de forma que
no tienen comportamientos agresivos frente a las personas. Según dicen, serían alimentados sólo con
carne cocida -en algunos sitios incluso dicen que son vegetarianos- y como han
crecido rodeados por los monjes y los voluntarios del templo, no temen a los
humanos.
La verdad es que las versiones sobre
por qué realmente los tigres de este lugar son tan tranquilos al punto de
aceptar sin problemas que cientos de turistas se tomen fotos con ellos cada día,
son muy variadas. Algunos dicen que los tigres son drogados, maltratados o
incluso que los monjes con su meditación hacen que estos gatitos no se exalten.
Como sea, honestamente no me pareció a
simple vista que los tigres del Tiger Temple tuvieran vida de tigre de circo.
Más bien me pareció que estaban bien cuidados y si es que estaban drogados no
debe haber sido tanto porque las precauciones que toman son bastantes. No puedes vestirte de ciertos colores y las fotos no las puedes tomar tú mismo sino un
voluntario, mientras otro te lleva de la mano caminando suavemente por detrás
de los tigres que están atados con cadenas al suelo.
Como nuestro grupo fue el último de
ese día, al concluir la sesión de fotos nos movieron a un lugar cercado mientras la gente del templo guiaba a los tigres hasta sus jaulas. Ahí pudimos
jugar y tomarle fotos a un cachorro de tigre.
Luego soltaron al resto de los
animales de la granja para alimentarlos. Nos dijeron que ahora eran más
cautelosos con esta rutina ya que hacía un tiempo un tigre había atacado a una
vaca cuando iba de camino a la jaula. ¡Glup! Luego de ese comentario dudé aún
más de que los tigres hayan estado realmente drogados, ¿o el ataque habia sido producto del bajón?






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