Kota Kinabalu es bien
feo (en todo caso no es —por lejos— el lugar más feo en
el que he estado; para eso hay Phitsanulok en Tailandia o un puñado de ciudades
chinas como Jishou o Sanjiang). Lo
que sí, lo que no tiene en atractivo visual lo tiene en atractivo culinario. En
Malasia se combinan tantas culturas distintas como la china, la malaya, la india, más las de todas las tribus locales; que la oferta gastronómica es súper
diversa y da para entretenerse bastante.
Este es un resumen de
todo lo comido durante los días que estuvimos ahí.
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| Arriba izq.: Pollo rendang |
Debe ser difícil creer que la foto de arriba a la izquierda es de uno de los
platos más extraordinariamente deliciosos. Yo que lo he comido ya varias veces,
veo esa foto y me doy cuenta de que la apariencia del rendang es para nada
atractiva —cuando no luce como un montón de mierda, se ve como cubos de
chancaca; honestamente, no sé qué es peor—. Es cierto que la foto es mala, pero
no se ve tanto mejor en vivo y en directo. Lo que sí, huele de maravillas y
sabe increíblemente bien. El de esta
foto, que es el que nos servimos en Kota Kinabalu apenas aterrizamos, es de
pollo, pero el original y el que hay que probar al menos una vez en la vida es
el de vacuno o carne de res. Si hay vegetarianos entre los comensales, no dejen
de cucharear un poquito de salsa —en serio.
El resto de de las fotos de este set también
corresponden al primer día en KK. Unos fideos chinos con camarones y vegetales,
unos camarones tigres con filete de atún a la parrilla, y un postre de
inspiración local con algo fermentado que no recuerdo bien lo que era. Todo
estaba bueno, pero lo que más destacó fueron los camarones; estaban ultra
frescos y muy sabrosos.
El segundo día sólo se podía poner mejor en
términos culinarios. El almuerzo en uno de los dos restoranes que había en la
playa en Manukan estuvo bien bueno: pescado y camarones en sopas místicas ultra
sabrosas (las dos fotos de arriba).
Lo realmente espectacular estaba por venir
a la hora de la cena. Fuimos al mercado de pescados y mariscos en Kota Kinabalu
y nos entusiasmamos con una langosta en salsa de mantequilla roja: sublime; y
unos ostiones con cebollín, ajo y jengibre: riquísimos.
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| Langosta en salsa de mantequilla roja |
En el almuerzo del último día nos
inclinamos por comida de influencia india y probamos el roti canai acompañado
de un surtido de curries: ¡delicioso!; me comería otro de esos platos ahora
mismo. En ese restorán también pedimos un nasi goreng que estaba bien rico, pero al lado de toda la enjundia y colores del roti canai se vio un poco opacado.
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| Roti canai |
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| Nasi goreng |
La última noche de las vacaciones fuimos a
otro mercado que estaba por la costanera y pedimos un plato de cangrejos y otro
de gambas que estaban OK (ver las fotos inferiores del segundo set), pero no superaron a la langosta o al roti canai .






No me parece decir que Kota Kinabalu es feo, es feo como cualquier otra cuidad del Sudeste Asiatico (o del mundo) pero la gracia son las playas, las Islas, los bosques, etc que tiene alrededor.
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