agosto 02, 2012

El camino del Zen en Kioto: Kinkaku-ji y Ryoan-ji

Si las fotos de Kinkaku-ji y Ryoan-ji emitieran sonido, se escucharía algo así como "Brrrrr".

Era tanto el frío ese día en Kioto, y nosotros estábamos tan poco preparados para esas condiciones meteorológicas, que aún al ver las fotos siento como si soplara una brisa fría.

De todas formas,  incluso con frío y la nieve ocasional que cayó ese día, todo se veía precioso. Los rayos del sol de invierno, a pesar de no calentar, se proyectaban sobre los templos y jardines de forma que cada escena se transformaba en un embeleso del que había que salir prontamente para no quedarse congelado en el lugar.

Kinkaku-ji es un templo de esos que pocos dejan de visitar, uno de esos lugares tan emblemáticos que si tipeas "Kioto" en Google, la foto del Pabellón Dorado será la primera en aparecer.

Kinkaku-ji, Kioto

Es realmente bonito, no sólo por el edificio dorado en medio de la laguna, sino también por el conjunto que se crea entre éste y los otros edificios del complejo, el paisaje, el diseño de los jardines y sus tonalidades. Al recorrer el lugar te das cuenta de cómo cada cosa estuvo cuidadosamente pensada para armar esa espectacular escenografía.

Kinkaku-ji, Kioto

El otro templo que vimos ese día fue Ryoan-ji, el cual aún no termino de entender. Es, según dicen, uno de los templos Zen más famosos de Japón debido a su "jardín de rocas" o "jardín de paisaje seco".  Las interpretaciones sobre el por qué del diseño y la disposición de estas 15 piedras grandes en el rectángulo de arena son bien variadas, y creo que hay tantas como visitantes tiene este lugar.

Ryoan-ji, Kioto

Personalmente, no sé si producto del frío o qué, mi capacidad de "leer " el mensaje oculto fue más bien nula, y luego de sentarnos por un breve momento a mirar las rocas, decidimos que seguiríamos nuestro propio camino, no el del Zen.


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