agosto 04, 2012

Temporada de playas. Capítulo cinco: China

Cuando piensas en la idea de ir a veranear a alguna playa probablemente hay varios lugares que se te vienen a la mente y que compiten entre sí para ser los escogidos como destino de tus tan esperadas vacaciones.  La posibilidades son numerosas, y cuando te pones a estudiar un poco más el tema y le preguntas a Google, ya te empieza a quedar un poco más claro qué destinos van siendo los punteros de la lista.

En todo este proceso, me atrevería a decir que son bien pocos los que utilizan "China" o "playas de China" como términos de búsqueda o palabras clave. Y claro, es bien probable que cualquiera que ose realizar una búsqueda de este tipo huya despavorido al ver esas costas repletas de gente que seguramente aparecerán entre los primeros resultados.

Lo cierto es que China sí tiene playas turísticas bien encantadoras. Algunas de ellas están ubicadas en Qingdao (青島, "Isla Verde"), son bañadas por el Mar Amarillo, y no están atestadas de gente como muestran las atemorizantes fotos.

Vistas de Qingdao desde la "Pequeña Qingdao" y la costanera.

La parada de dos días que hicimos en Qingdao me impresionó gratamente. Hay muy bonitas vistas, una brisa marina muy agradable y se puede caminar perfectamente para casi todos los lugares de interés. La ciudad tiene mucha influencia foránea, dada la ocupación alemana y japonesa de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, y también por la cercanía con Corea. Al recorrerla se respira una interesante mezcla de orígenes diversos que se observa en la arquitectura, en la comida, en los idiomas que se escuchan al pasar y en los rostros de los transeúntes.

Las playas son espaciosas y, al menos cuando estuve ahí, había muy poca gente bañándose o tomando sol, supongo que debido a que a los orientales en general no les gusta mucho broncearse.  Lo que sí había mucho en la playa eran parejas de novios que se estaban haciendo sesiones fotográficas pre-boda. Otra cosa que me llamó la atención fue el bus flotante que recorría la bahía o "Duck Tour", que al parecer es bien popular entre la oferta de entretenciones de la costa.

Cerca de donde se cruza hacia la "Pequeña Qingdao" (小青島, Pequeña Isla Verde), hay un conjunto de restoranes de pescados y mariscos muy frescos donde la carta o más bien dicho, el menú del día, está formado por los acuarios llenos de peces y mariscos, así que no te tienes que preocupar mucho si no hablas el dialecto local o algo de chino mandarín. Desde esta "Islita Verde" se puede apreciar Qingdao desde el mar y respirar un aire exquisitamente fresco rodeado de un pequeño bosquecillo (¡muy verde!) mientras te tomas un café en uno de los cafés más lindos de China.

Qingdao

Camino al mercado nocturno y en el mercado mismo, nos encontramos con varios otros "menús" que no se veían tan deliciosos, como el "pez poronga", gusanos de distintos tipos y estrellas de mar, entre otras cosas.  Las salamandras y tortugas creo que se salvaban porque al parecer las vendían como mascotas.

"Pez poronga" para la cena

El mercado es muy lindo y pintoresco. Al entrar te sientes inmediatamente como en una película china. Definitivamente cuenta como un punto más a favor para visitar esta ciudad de más de 8 millones de habitantes que no tiene nada que envidiar a otras grandes ciudades chinas.

Mercado nocturno en Qingdao

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