Aún no he ido a India, pero Little India -según dicen y según creo- es un preludio que no sólo fascina sino que deja
el apetito abierto por conocer, respirar, escuchar, degustar y ver más India.
Lo mejor es el simple panorama de
recorrer las calles del barrio de forma que el azar, o más bien, los impulsos,
te lleven a entrar a una tienda para seguir escuchando la música que de ella
proviene; o te hagan frenar repentinamente frente a un puesto de curry de color
y aroma tentadores; o, te paralicen frente a la fachada de un edificio sólo
para contemplar los detalles de ésta y tratar de entender cómo se integra al diverso
conjunto arquitectónico del área.
Little India es una pequeña muestra de
lo que podría ser la experiencia de deambular por las calles de una ciudad como
Mumbai. Es una India diminuta pero gigantemente interesante. Uno de los mini
universos que componen el macrocosmos denominado Singapur.


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