Crecí mirando al mar y cuando me
vine a vivir a una isla creí -ingenuamente- que seguiría estando frente al mar.
Error 01: Incluso cuando vivo en Taipei -ubicada casi en el extremo norte de
Taiwán- tengo que viajar aproximadamente por una hora para poder disfrutar del
mar.
Los fines de semana del verano son
especialmente alegres cuando esto sucede. Taiwán se vuelve mucho más querible de lo que ya es. La costa es tan tan pero tan distinta a la ciudad, que incluso cuando está
sólo a una hora de distancia -ahora ya parece menos tiempo- uno se siente
totalmente de vacaciones.
Qianshuiwan (淺水灣) es una playa
unas tres veces menos popular que su vecina Baishawan (白沙灣) (a juzgar por la cantidad de público) pero lo
cierto es que no es ni un poquito menos encantadora. El único "pero", es que es sólo para ir un ratito corto y ojalá en un día más o menos nublado
porque no hay arriendo de quitasoles y no tiene instalaciones de camarines,
baños u otros servicios que ofrecen
regularmente las playas en Taiwán.
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| Columna izquierda: Caleta de pescadores Fuji (富基魚港) Columna derecha: Qianshuiwan (淺水灣) |
Luego de chapotear un poco, recoger
conchitas para hacer algunas fotos macro y jugar con arena, el paseo se puso
todavía mejor. Un poco más al noreste hay una caleta de pescadores llamada Fuji
(富基魚港) y la oferta de mariscos y pescados frescos era tan abundante y diversa
que la toma de decisiones al ordenar la cena preferimos dejarla en manos de los
amigos locales. ¡Excelente opción!
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| Viendo el menú |
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| Los escogidos |
Más tarde, cuando el plan era regresar a Taipei,
nos tropezamos en el camino con la tentadora información sobre una exhibición
nocturna que felizmente comenzaba ese mismo día en el Museo Juming. ¡La
guinda de la torta!
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| Museo Juming |




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