julio 10, 2012

Temporada de playas. Capítulo cuatro: Taiwán (parte I)

Crecí mirando al mar y cuando me vine a vivir a una isla creí -ingenuamente- que seguiría estando frente al mar. Error 01: Incluso cuando vivo en Taipei -ubicada casi en el extremo norte de Taiwán- tengo que viajar aproximadamente por una hora para poder disfrutar del mar.

Los fines de semana del verano son especialmente alegres cuando esto sucede. Taiwán se vuelve mucho más querible de lo que ya es. La costa es tan tan pero tan distinta a la ciudad, que incluso cuando está sólo a una hora de distancia -ahora ya parece menos tiempo- uno se siente totalmente de vacaciones.

Qianshuiwan (淺水灣) es una playa unas tres veces menos popular que su vecina Baishawan (白沙灣) (a juzgar por la cantidad de público) pero lo cierto es que no es ni un poquito menos encantadora. El único "pero", es que es sólo para ir un ratito corto y ojalá en un día más o menos nublado porque no hay arriendo de quitasoles y no tiene instalaciones de camarines, baños  u otros servicios que ofrecen regularmente las playas en Taiwán.


Columna izquierda: Caleta de pescadores Fuji (富基魚港) Columna derecha: Qianshuiwan (淺水灣)  

Luego de chapotear un poco, recoger conchitas para hacer algunas fotos macro y jugar con arena, el paseo se puso todavía mejor. Un poco más al noreste hay una caleta de pescadores llamada Fuji (富基魚港) y la oferta de mariscos y pescados frescos era tan abundante y diversa que la toma de decisiones al ordenar la cena preferimos dejarla en manos de los amigos locales. ¡Excelente opción!

Viendo el menú

Los escogidos

Más tarde, cuando el plan era regresar a Taipei, nos tropezamos en el camino con la tentadora información sobre una exhibición nocturna que felizmente comenzaba ese mismo día en el Museo Juming. ¡La guinda de la torta!

Museo Juming

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