Una hora. Eso nos demoramos en recorrer toda la isla. En el camino
incluso paramos a tomar algunas fotos, comprar un par de libros y también nos
sentamos a tomar un jugo de mango en un bar. Estábamos buscando un nuevo
lugar para quedarnos porque el de la noche anterior no tenía muy buena playa y
estaba en el lado ventoso de la isla.
Cuando
encontramos lo que queríamos (Pelangi Bungalow), tuvimos que "llamar a un
taxi" -un carro tirado por caballo- para mover nuestros bultos de un lado a
otro de la isla.
En Gili Air
no hay autos, motos, ni ningún vehículo a motor. Tampoco sale agua potable de la
llave (¡a ducharse con agua salada!), no hay policías, ¡ y para qué hablar de
conexión a internet! (había, pero a una
velocidad que mejor preferimos olvidarnos del asunto y volvernos a conectar
cuando regresáramos a Bali). Además, por lo menos en la época que nosotros
estuvimos ahí, la luz se cortaba a cierta hora del día ya que según nos
contaron, el generador no alcanzaba a abastecer a toda la isla. En ese momento
los restaurantes a la orilla de la playa encendían sus velas y el paisaje
tomaba otros colores que combinaban perfecto con el atardecer.
Gili Air es
la definición de relajo, tranquilidad y desconexión del mundo. Durante los 3
días que estuvimos ahí y dada la cantidad de tiempo libre para pensar, me
cuestioné más de alguna vez la posibilidad de no tomar el bote de regreso. Gili Air es un poderoso imán paradisíaco, pero
decidí volver al mundo real para seguir recorriendo Asia.
Nota: las
fotos no fueron muchas porque el relajo fue demasiado y pasé la mayor parte del tiempo
bajo el agua.


seria entrete si la escribieras también en ingles
ResponderEliminarSi! tengo ganas de hacerlo :). Sólo que debo encontrar el tiempo...
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