mayo 30, 2012

Aterrizaje

En ese entonces me llamaban la atención las cucarachas en las calles, la diversidad de comida en los mercados, mi capacidad de escribir en chino, las ofrendas religiosas en las entradas de las tiendas, los buses rosados, el pollo negro y la arquitectura e iluminación de los templos. El Taipei 101 siempre estaba ahí formando parte de este paisaje, irguiéndose solitario en medio de una ciudad que -como buena capital asiática- no descansa.

Los shows con serpientes en el Callejón de las Serpientes cerca del Templo Longshan  (龍山寺), y una suerte de exorcismo que tuvimos la oportunidad de atender casualmente en Bitan (碧潭), fueron algunas de las cosas más bizarras que vimos durante los primeros meses en Taiwán. Era agosto del 2007, y recién comenzaba lo que sería esta aventura asiática.

Estas fotos me recuerdan lo que fueron esas primeras impresiones fruto de los encuentros iniciales con Taiwán.  La cámara en ese entonces era bien humilde y la técnica de la fotógrafa bastante pobre, pero las fotos aún sirven para hacerse una idea de lo que fueron esos cuatro meses tras el aterrizaje.



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