Si hay algo de lo que
puedes estar seguro en Tailandia, es que ningún bus se demorará lo que dice, y
que en un bus siempre entrarán más pasajeros de los que crees posible.
Así llegamos a Sukhothai. En un bus que no daba más de gente, con muchos grados de calor en pleno mes de verano (agosto) y después de muchas horas de viaje en las que el chofer se tomó la libertad y la molestia (de todos los pasajeros) de parar cada unos cuantos kilómetros a recoger más y más gente.
Puede sonar como una pesadilla, o puede parecer que lo pasé mal. Nada de eso. Es sólo lo que sucedió. Te lo cuento a modo anecdótico. Es más, si por alguna razón esto te hace desistir de realizar el viaje, es que no te gusta viajar lo suficiente.
Si aún sigues leyendo, te puedo contar que Sukhothai es maravilloso, no precisamente por el pueblo en sí mismo -que no tiene tanto brillo- si no por las ruinas que tendrás la oportunidad de recorrer.
Arrendar bicis es definitivamente lo mejor, puedes ir a tu ritmo, meterte por las calles que quieras, disrutar del paisaje, el viento -si es que hay- y lo mejor de todo, es que te ahorras escuchar el blah blah de los guías turísticos que puede ser muy interesante pero que prefiero leerme en casa.
Ubicarse en el mapa es algo bastante simple, incluso para alguien como yo que no se caracteriza por andar con la brújula en muy buen estado. El único detalle que debes tener en cuenta, además del gorro y el bloqueador solar que caen de cajón, es que los sectores de ruinas son tan grandes y bonitos que uno se puede quedar por horas dando vueltas y disparando la cámara a diestra y siniestra. Que no te pase como a nosotros que por querer ver todo, tuvimos que pedalear hasta que no salió humito para poder llegar a tomar el bus que nos llevaría a la siguiente ciudad.
Thumbs up para Sukhothai!
Así llegamos a Sukhothai. En un bus que no daba más de gente, con muchos grados de calor en pleno mes de verano (agosto) y después de muchas horas de viaje en las que el chofer se tomó la libertad y la molestia (de todos los pasajeros) de parar cada unos cuantos kilómetros a recoger más y más gente.
Puede sonar como una pesadilla, o puede parecer que lo pasé mal. Nada de eso. Es sólo lo que sucedió. Te lo cuento a modo anecdótico. Es más, si por alguna razón esto te hace desistir de realizar el viaje, es que no te gusta viajar lo suficiente.
Si aún sigues leyendo, te puedo contar que Sukhothai es maravilloso, no precisamente por el pueblo en sí mismo -que no tiene tanto brillo- si no por las ruinas que tendrás la oportunidad de recorrer.
Arrendar bicis es definitivamente lo mejor, puedes ir a tu ritmo, meterte por las calles que quieras, disrutar del paisaje, el viento -si es que hay- y lo mejor de todo, es que te ahorras escuchar el blah blah de los guías turísticos que puede ser muy interesante pero que prefiero leerme en casa.
Ubicarse en el mapa es algo bastante simple, incluso para alguien como yo que no se caracteriza por andar con la brújula en muy buen estado. El único detalle que debes tener en cuenta, además del gorro y el bloqueador solar que caen de cajón, es que los sectores de ruinas son tan grandes y bonitos que uno se puede quedar por horas dando vueltas y disparando la cámara a diestra y siniestra. Que no te pase como a nosotros que por querer ver todo, tuvimos que pedalear hasta que no salió humito para poder llegar a tomar el bus que nos llevaría a la siguiente ciudad.
Thumbs up para Sukhothai!


Sinceramente es lo mejor, nosotros las alquilamos y sinceramente aparte de verlo mejor y a tu ritmo, es una forma mas divertida.
ResponderEliminarSaludos!
gracias por pasar por aquí! :-) regresa cuando quieras!
EliminarAlgo que apuntare si alguna vez ando por esos lados
ResponderEliminarde todas maneras!
Eliminar