abril 21, 2013

Prioridad N°1: Comer rico

Hay algunos que viajan para hacer shopping; otros para ir de carrete, fiesta o parranda. Hay quienes viajan para recorrer museos y sitios históricos; otros sólo quieren descansar bajo el quitasol mientras se toman un cocktail o alguna bebida exótica. También hay viajeros que escalan montañas y hacen deportes diversos y extremos. Yo, hago un poquito de cada cosa, pero lo que más hago y, en lo que más invierto, es en comer rico. 

Demás está decir que soy bien aventurera cuando se trata de probar platos nuevos; y que mi política de no comer carnes rojas se flexibiliza un poco durante los viajes para poder saborear todas las especialidades locales que sean necesarias.

Una de las comidas más ricas de la úlima visita a Tokio —y que disputa el primer lugar con el okonomiyaki de Shimokitazawa la disfrutamos en un restorán muy tradicional la noche antes de irnos. El restorán era una especie de rechao taiwanés (熱炒) pero mucho más lindo y encantador. No sé cuál es la dirección, y creo que tampoco es tan relevante porque hay muchos restoranes como éste en la ciudad. Sólo sé que queda en Ikebukuro a un par de cuadras de Kimi Ryokan —el lugar donde estábamos alojando.


Las cosas que pedimos para la parrilla estaban buenas. El plato de salmón ahumado estaba rico. El filete de atún asado...¡¡¡OMG!!! Nunca antes había comido, o he vuelto a comer, un atún (cocido) tan espectacularmente delicioso como ése. La foto quizás no le hace mucha justicia, ¡pero si sólo pudieran sentir el aroma! Se me hace agua la boca al recordarlo. 








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