Kuta es una playa que tiene el volumen alto. El tráfico caótico; las
ofertas verbales de hoteles, souvenirs, comida, y cualquier cosa que sea
vendible (incluso toda la gama de drogas); la música de los bares y clubes; las
conversaciones a gritos de quienes han perdido la cuenta de los tragos que se
han tomado; y otros innumerables ruidos del ambiente, hacen que la experiencia
en Kuta sea harto más excitante que relajante.
La playa es bien extensa y bastante chula, mona, linda. No es
paradisíaca, pero el entorno es agradable y al menos me inspiró a hacer hartas
fotografías. Algunas de las mejores características de la playa son los
carritos con comida que están ahí mismo, así que te puedes servir un nasi goreng sin
siquiera ponerte las sandalias. Los masajes son también otro punto a favor y
hasta manicure te puedes hacer mientras tomas un poco de sol. ¿Será que el
turismo está superdesarrollado en Kuta? ¡Claro que sí! Si eso es lo que buscas,
Kuta es el lugar ideal. Si prefieres una playa con ritmo menos frenético,
siempre está Gili Air u otras playas menos concurridas.
Dicen que Kuta es un destino de surfistas. Yo no practico surf, pero me
pareció que las olas eran más bien para aprendices que para pros. Lo que sí es
para expertos, es el carrete, la marcha, la fiesta. Eso sí que es para
entendidos. Como el japonés que se bañaba en calzoncillos tipo slip en la
fiesta de la espuma. Todo un maestro.
Concepto clave: acción.



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