Salgo de la conferencia a eso de las nueve y tanto luego de asistir a la presentación de un libro escrito por un amigo que acababa de conocer esa mañana. Apenas poner un pie en la calle -una no muy transitada- me encuentro con tres hombres sesentones un poco contentillos por los efectos de la juerga tratando de tomarse una foto juntos. Les ofrezco mi ayuda y aceptan sin parar de reír y hacer bromas entre ellos.
Apenas tomo la cámara comienza el bombardeo de preguntas de rutina para averiguar quién soy y qué demonios hago en ese lugar. Contesto con bastante buen humor, principalmente debido al buen día que he pasado en la conferencia, a pesar de los tropocientos millones de veces que he repetido más o menos el mismo discurso.
Me cuentan que eran compañeros de escuela primaria y que no se veían hace muchos muchos años. Para dar fe de tal afirmación, uno de ellos saca un iPad y me muestra una foto en blanco y negro de su curso completo mientras me enseña quién es quién.
El más sociable de los tres es de apariencia chino y los otros dos son más bien de look indescifrable, algo bastante común en Singapur. Cuando menciono que vivo en Taiwán se podrán imaginar cuál de los tres se vuelve más interesado y la conversación entonces adquiere más ritmo. Hasta el momento hablamos en inglés (idioma oficial en Singapur) pero la siguiente pregunta viene en mandarín (idioma oficial en Singapur).
La respuesta, por lo tanto, también en mandarín.
Mmm...
Se queda pensando unos segundos. ¿Qué es eso? Me dice volviendo a retomar el inglés. Es que mi mandarín no es muy bueno.
Y bueno, pienso yo. El chino es difícil. Incluso para los mismos chinos.

que entretenido, yo a veces ni entiendo el esañol que hablan ahora muchas personas, asi que he decidido perfeccionar otros idiomas que he tomado y dejado
ResponderEliminarPS. no se porque no me llega el aviso pero intentare otra vez a ver que pasa