septiembre 02, 2012

Museo Ghibli, Tokio

Si eres niño o adulto. Si te gustan o no las películas. Si te gusta o no la animación. Si has visto o no las películas del Studio Ghibli. Si te gustan o no los museos. De cualquier forma, te recomiendo que vayas y visites el Museo Ghibli en Tokio.

Una de las mejores cosas que he hecho en Japón y, además, una de las que me repetiría. Es que no está permitido tomar fotografías dentro del museo, y los recuerdos que guardo son tan buenos que me dan ganas de ir por más. Son tantos los detalles que hay en cada sala sobre la creación de las películas animadas; y está todo tan cuidadosamente dispuesto y decorado, que hacen falta unos cuantos viajes para formarse una película más nítida del lugar.

He leído que la idea de prohibir las fotografías y los videos es mantener la magia que allí se encierra. Y creo que están en lo acertado. Aunque al enterarme de esta restricción me desilusioné bastante, creo que a través de un lente la experiencia hubiese sido muy distinta, e incluso menos preciada. El estar ahí provisto únicamente de tus sentidos tiene otro encanto.

Tickets de entrada

Muchas cosas, o la mayoría, están diseñadas para niños, pero de tal forma que los adultos pueden disfrutar de casi todas sin ningún complejo. Me hubiese encantado subirme al Gatobús gigante que estaba en la segunda planta, pero esa era justamente una de las atracciones que estaba vetada para los grandes.

Quizás por eso colocaron el enorme robot de "El castillo en el cielo" en la terraza del museo, donde todos pueden fotografiarse con él. Al verlo, me sentí parcialmente compensada por no haberme podido subir al Gatobús, y la calificación del museo volvió a ser altísima.

Todas las salas son maravillosas. Todas. Desde las de bosquejos y dibujos de personajes y mundos, pasando por la de máquinas de proyección y la tienda de souvenirs -donde dan ganas de comprárselo todo- hasta el Teatro Saturno, donde se muestran cortometrajes exclusivos que no se pueden ver en ningún otro lugar.

Museo Ghibli

Básicamente, cada uno de los salones muestra distintos aspectos de la producción de una película animada, siendo la guinda de la torta, la función en el pequeño y acogedor teatro del interior del museo (¡la sala en sí misma es una obra de arte!).

Creo que la única área que me pareció descartable fue donde estaba la exhibición llamada "Petit Louvre", porque claro, no entré al museo con las expectativas de ver arte occidental. En esa entramos y salimos bien rápido, como si jamás hubiese existido.

Como las fotos en el interior estaban prohibidas y al salir del museo era prácticamente de noche, estas son las escasas fotos que tengo del exterior. 

Museo Ghibli

A modo de conclusión, algunas recomendaciones si es que estás considerando visitar el museo:

- Si jamás has oído hablar de "El viaje de Chihiro",  "Mi vecino Totoro" o "La tumba de las luciérnagas", está bien, sin embargo, sería una buena idea que les eches un vistazo antes de ir al Museo Ghibli.

-Si no has visto esta películas u otras del Studio Ghibli, el museo te gustará igual, pero indudablemente tendrás que regresar. 

-Si eres originalmente un fanático, lo verás una vez y querrás volver de todas maneras.

Columna izq. hacia abajo: El castillo ambulante, El viaje de Chihiro, Haru en el reino de los gatos. Columna der. hacia abajo: Mi vecino Totoro, El castillo en el cielo, La tumba de las luciérnagas


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