Figuras de acción, computadoras, anime,
manga, tablets, teléfonos móviles,
revistas, libros, películas y todo tipo de electrodomésticos y electrónicos. Consolas, consoladores y toda suerte de juguetes
sexuales y juguetes cándidos, además de toda la gama de videojuegos, cachureos y
cachivaches de la más variada índole. Todo esto, y un sinfín de cosas más, se pueden ver
y/o comprar en Akihabara, uno de los barrios más turísticos de Tokio.
Son tantos los estímulos visuales en
estas calles, que sentimos la necesidad de ir dos veces por allí y recorrer concienzudamente
todos los rincones que pudimos para impregnarnos bien de esta locura (la verdad
es que es bien adictiva).
Edificios llenos de salas de
videojuegos donde todo brilla, todo suena y las luces parpadean sin parar. Es
bien fácil agotarse en un dos por tres y salir aturdido de esta área. Si los paseos
por Akihabara tuvieran banda sonora, esta sería indudablemente el álbum
"Homework" de Daft Punk, porque es a la vez excesivamente excitante y agobiante, porque produce esa sensación de que hay un montón de cosas juntas, revueltas y bien batidas.
Al entrar a otros edificios jugamos
a investigar qué vendían en cada planta.
El asunto consistía en subirse al ascensor y presionar todos los botones
para curiosear los objetos que aparecían frente a nosotros. Si se veían particularmente interesantes, salíamos a tocar, manipular, apretar e intentar
leer las descripciones de algunas cosas que, por mucho que las miráramos, no
lográbamos entender qué eran ni cómo se usaban. Lo mismo nos pasó con varios
videojuegos que no alcanzábamos a descifrar satisfactoriamente antes de que se
acabaran las fichas.
Otra de las peculiaridades son las
mujeres vestidas de "sirvientas francesas" que se paran en la calle a
repartir panfletos de los "cafés de sirvientas francesas" que están
en todos lados. Después de cierta hora algunas de ellas agarran el micrófono y
se largan a cantar. Por favor que alguien que haya estado en Francia me diga si
de verdad alguien en ese país se viste así.
Las excentricidades no terminan ahí,
pero para poder saber más, ¡ADIVINEN!, hay que ir. Seguro no se arrepienten, y de paso, regresan con un puñado de artículos
interesantes.
Como bonus les dejo este video. Si pienso en Akihabara, esto es con
bastante exactitud lo que se me viene a la mente.


he estado en francia un par de veces y no he visto a nadie vestirse asi, bueno que no exactamente con el dinero suficiente como para estar en algun lugar que tal vez pudiese tener lol
ResponderEliminarhahaha, me tinca que es algo muy anticuado
Eliminar