Un rincón lleno de rincones llenos
de detalles. Eso es Hoi An, una ciudad caminable de calles angostas que bullen
con las incontables actividades que se desarrollan en cada pedazo de ella. Es
tanto lo que está ocurriendo en esta pequeña ciudad, que no sabes para dónde
mirar y te detienes cada unos cuantos pasos para asimilar un poquito más de su encanto.
No sabes si seguir tu vista y
perderte en los detalles de su arquitectura, en el arte que se asoma por las
puertas abiertas de talleres de pintura y escultura, o en la contemplación de sus paisajes.
¡Qué encantadores paisajes se dibujan gracias a la favorecida geografía de este
lugar! Lo natural, se complementa armoniosamente con las construcciones espolvoreadas alrededor del ondulado curso del río.
No sabes si dejarte llevar por el
olfato, que te lleva a tentarte con más de algún tentempié preparado a la
orilla del camino, o que también te arrastra a un templo donde se respira el
inconfundible olor a incienso.
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| Izq. de arriba hacia abajo: Cao lầu, Arroz con pollo, Pollo con hierbalimón y cebolla. Der. de arriba hacia abajo: Wonton frito, White rose, Camarones con papas fritas. |
Y tus oídos, ¡Qué cantidad de
estímulos para tus oídos! Motos, ofertas de comidas y souvenirs y la música que
se arranca desde algún café o un espectáculo de la comunidad. Todo eso se suma
al murmullo multilinguístico constante que se mueve de aquí para allá como una
masa viva que vibra con todas las provocaciones de Hoi An.
Una ciudad donde se
respira Vietnam y donde también se respira vacaciones. ¡Qué
mejor combinación!


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