Somos muchos. Como un bol de arroz de proporciones inimaginables que un día se volcó y desparramó por el mundo. Somos pequeños ovalillos blancos sobre los que se escriben historias fantásticas; diminutos granos blancos que también se manchan con decepciones.
Somos bolitas de plumavit que se volaron para llegar a diferentes destinos. Somos peces que quisieron saltar y salir del acuario y aterrizaron en superficies hostiles y desconocidas teniendo que aprender nuevas costumbres, teniendo que aprender a aprender todo de nuevo. Aprender a andar, en vez de nadar.
Somos de aquí, y antes éramos de allá. Luego seremos de otro lugar, y otro, y otro más. Quizás un día volvemos al origen, quizás no.
¿Y la golondrina que se cayó?
¿Y la golondrina que se cayó?

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